Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Persona que escribe un trabajo que luego se publicado como si lo hubiera escrito la persona que lo ha contratado, quien se atribuye la autoria completa. La diferencia entre un escritor contratado y un negro es que en el primer caso el contratante no se atribuye el mérito intelectual o artístico de la creación; es un proceso claro que no se oculta.
Aunque en la mayoría de los casos la contratación de un negro no llega a ser ilegal, es una operación muy mal vista, casi al mismo nivel que el plagio.
Inglés:Landscape format, Landscape design • Francés:À l'Italienne
En diseño gráfico, la colocación del contenido usando como eje horizontal el lado más largo del papel. Es decir: distribución apaisada.
Por contraposición, lo contrario (con el lado más corto como cabecera, la colocación mas usual en publicaciones) se llama a vecés "a la francesa".
Por extensión, al hablar de una doble página, la colocación del contenido de una página para que se vea perpendicularmente (o sea, girando la publicación con respecto a su lectura normal), incluso en una doble página.
La lectura correcta de páginas a la italiana es con la cabeza a la izquierda (página par) y el pie en la derecha (página impar), no al revés. Así, el lector gira la página en el sentido contrario a las agujas del reloj, hacia la izquierda.
En programas de tratamiento de imágenes de mapas de bits (píxeles), agrupación de los valores dedicados a un color concreto que, combinado con los de los otros canales, forma el conjunto de colores de cada píxel. Por definición cada canal es monocromático ya que sólo describe un colorante.
De hecho, se puede entender que cada canal es una imagen en escala de grises que no funciona de forma independiente. Por eso, cualquier operación que se pueda hacer en una imagen monocroma se puede hacer sobre un canal.
Así, por ejemplo, si una imagen tiene su color descrito mediante RGB, de tres canales, eso quiere decir que cada píxel tiene un valor asignado en uno de esos canales: Uno para rojo(Red), uno para verde(Green) y otro para azul(Blue). Cada uno de esos tres canales puede tener un valor entre "0" y "255"; los tres valores combinados en síntesis aditiva forman el valor total del píxel en RGB; es decir: El color se describe mediante la suma de tres valores, uno por cada canal.
La cantidad de valores posibles en un canal define la profundidad de color de una imagen. Lo más usual es que esta profundidad sea de 8 bits por canal porque cada píxel tenga 256 valores posibles, aunque no es inusual encontrar imágenes de 16 bits de profundidad o más.
Los cuatro canales de una imagen CMYK.
Por extensión de esta descripción, se puede entender que un canal de color equivale a la separación o planchas de color de los elementos destinados a imprenta y, de hecho, eso es así en el caso de las imágenes CMYK, donde cada uno de los canales debe ir a imprimir a su respectiva plancha.
Una imagen CMYK con un canal de tinta directa.
Lo mismo se puede decir de los canales de tintas directas o planas, cuya existencia sólo se debe a que contienen la información necesaria para imprimir esa parte de la imagen en una tinta especial o barniz.
Antes de la existencia de las capas en los programas de imagen, muchas operaciones de tratamiento de imagen se hacían por medio de canales pero la funcionalidad de capas y canales es completamente distinta.
La parte de la memoria visual humana destinada a recordar los estímulos de color o, dicho de otro modo, nuestra capacidad de recordar las sensaciones de color para reconocerlas cuando volvemos a percibirlas.
Los colores concretos no se recuerdan como se percibieron sino de forma más simplificada (estas imágenes es un ejemplo metafórico, no una descripción realista)
La memoria del color del ser humano es más bien pobre. De hecho, parece que siempre existe una alteración entre el color real cuando se percibe y la sensación de color que se recuerda como percibida; es decir: No recordamos los colores tal y como los vemos.
Obviamente, los fenómenos de la percepción afectan directamente a la forma en la que recordamos lo que percibimos. Tampoco hay que confundir nuestra capacidad de recordar colores concretos con la de distinguir entre colores distintos de forma simultánea —que es bastante buena— o de forma discontinua; es decir, en momentos o espacios distinto, no a la vez y bajo la misma iluminación —que es bastante peor—.
Los estudios indican que parece haber alteraciones sistemáticas y constantes en la luminosidad e intensidad del color percibido (es decir, el brillo), pero que esto se produce mucho menos en el recuerdo del tono.
Algunos teóricos han propuesto que la memoria tiende a exagerar los valores recordados, llevando a recordar colores más vivos y brillantes —¿evitando así valores medios quizás más difíciles de recordar?—. Además, parece que, como en otras cosas, tendemos a reducir los recuerdos de color en torno a un conjunto de modelos prototípicos, asociables a formas y objetos concretos (por ejemplo: Como sabemos que las fresas son rojas, si algo parece una fresa, tenderemos a recordarlo como rojo).
La memoria del color parece realizarse por zonas de colores, en torno a la decena, que nos sirven para centrar nuestros recuerdos cromáticos, por lo que tendemos hacia ellos al intentar recordar.
Es obvio que la precisión de nuestros recuerdos de color no desempeñó un papel importante en nuestra supervivencia como especie y que, una vez más, ha sido mucho más útil para la supervivencia la reducción del mundo real a un conjunto no evidente de modelos que el cerebro consigue manejar.
Tendemos a asociar el color con su expresión verbal. Los colores que no tienen una expresión clara en nuestro idioma, tienden a reajustarse a los más fácilmente descriptibles. Si un color está asociado con una forma natural, es fácil que el recuerdo se traslade al que tiene usualmente la forma asociada. El recuerdo de un color difícilmente encajable con estos estereotipos decae más fácilmente que aquellos que sí se adaptan. El recuerdo tiende a los colores modelo más cercanos. Ese es especialmente el caso en sensaciones de color que no agradan al observador.
No hay que confundir la memoria del color con el papel que desempeña el color en la memorización de objetos, formas y personas. Esa es otra función: la del color en la memorización.
Tipo de papel de escritura e imprenta generalmente de buena calidad con una textura formada por finas rayas longitudinales, visibles incluso al trasluz. Estas líneas las crea un cilindro de filigrana que lleva alambre durante la fabricación del papel.