Este es un pequeño glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc…). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc…). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español.
Motivo repetitivo usualmente hexagonal que forman los puntos de las tramas en un impreso a varios colores.
La roseta, aunque es una cierta forma de muaré, no es molesta al ojo y, de hecho, la buena formación de una roseta es el único modo de asegurar una impresión correcta con tramas ordenadas. Su presencia asegura que los puntos no se superpondrán más de lo necesario (lo que empastaría el resultado impreso).
Las rosetas de un cartel en el metro, con una lineatura aproximada de 20 lpp.
En el caso de tramas muy gruesas (de baja lineatura), la roseta puede llega a ser bastante evidente. En tramas muy finas no es realmente perceptible. Existen dos tipos de roseta: Abierta y cerrada.
Indicador de luz normalizada GATF / RHEM para iluminante D50.
En condiciones de luz normalizada D50 (5.000 K), la pegatina debe mostrar un único tono. Si la luz no cumple esas condiciones, la pegatina se ve con bandas oscuras y claras alternas de de ese tono. El funcionamiento de este comprobante de color se basa en el metamerismo del iluminante, por el que dos muestras de color se ven iguales bajo una luz y distintas bajo otra. En la actualidad existen dos variantes. La de PIA/GATF —de tonos magentas— y la de UGRA —de tono verdosos—.
Indicador de luz normalizada de UGRA para D50.
El uso de estas pegatinas, cuyo coste es bastante bajo, sin embargo, no asegura la ausencia de otros problemas ni garantiza la calidad de la luz en uso. Simplemente avisa de la existencia o no de una luz razonablemente normalizada.
Indicadores de iluminación normalizada D50 y D65 de Pantone.
La firma Pantone fabrica también dos tipos de estas etiquetas: Una para iluminaciones de tipo D50 y otra de tipo D65.
Cualquier sistema que reproduce o almacena datos o señales variando la intensidad o cantidad de la representación de forma análoga a la variación en la intensidad o cantidad (duración) de lo que se intenta representar.
En un sistema analógico los datos se representan con variables continuas, cuyo tamaño o intensidad aumenta o disminuye en proporción al aumento o reducción del valor del dato, estableciendo una analogía entre tamaño y valor.
Los sistemas analógicos de datos preceden a los digitales, que tienen algunas ventajas frente a ellos.
Al ser una representación continua de variables, las señales añalógicas están mucho más expuestas al ruido y al deterioro en la transmisión que las digitales.
Por el contrario, en general, las señales añalógicas soportan mucho mejor la fragmentación y pérdida parcial que las digitales.
Un valor analógico no tiene en la captura del detalle más restricción que la finura y sensibilidad del sistema que lo registra o reproduce. Entre dos valores siempre puede haber uno intermedio. El límite de estos valores intermedios se define por la calidad de los sensores y métodos de registro de la señal.
Distribución de conos y bastones en el ojo humano.
Junto con los conos, uno de los dos tipos de células fotosensibles que tiene el ojo humano. Los bastones son los fotorreceptores más abundantes pero se concentran sobre todo en las zonas externas de la retina.
Por eso y por su alta sensibilidad —muy superior a la de los conos—, los bastones proporcionan la base de la visión periférica y nocturna (escotópica). No participan en la percepción del color, ya que, al contrario que los conos, son todos de un mismo tipo (univarianza).
Su sensibilidad óptima es para las luces con una longitud de onda de unos 510 nanómetros, en la línea de lo que percibimos con los conos como azulverdoso. Su sensibilidad respecto al extremo superior del espectro luminoso (tonos rojos) es muy reducida, casi nula.