La idea es que para colores de marca no sea ya necesario acompañar los trabajos de muestras físicas (recortes, trozos de paquetes, etc.) que deben ser interpretados por los impresores para valorar que los resultados se ajustan a los colores corporativos contratados.
Con CxF esos colores y, lo que es más importante, su comportamiento esperado respecto a tintas, papeles y cartonajes, se incluyen dentro de archivos digitales (CxF) para proporcionar a usuarios y sistemas la información necesaria. Sus características principales son dos:
- Promueve el uso de los datos espectrales que componen un color, no simplemente de triadas de colores primarios en abstracto. Esto es de ayuda para los impresores, que tienen que mezclar tintas para situaciones concretas, y para los fabricantes de sistemas de pruebas de color.
- En sus últimas variantes, incluye la posibilidad de medir la opacidad de las tintas sobre distintos papeles y cartonajes y cómo es el color final al sobreimprimir.
En su historia ha tenido cuatro niveles con sus distintas variantes:
CxF1
La empresa GretagMacbeth (absorbida posteriormente por X-Rite) comenzó a desarrollar CxF hacia 2002 pero las primeras versiones no tuvieron mucho éxito.
CxF2
La segunda versión (CxF2) pasó a basarse en una variante del lenguaje de marcas XML, similar a la que se usa para describir los metadatos de las imágenes.
CxF3
El formato se consolidó en 2015 cuando la ISO adoptó esta tercera versión (creada hacia 2010) como estándar internacional.
CxF/X
La cuarta versión no se llamó CxF4, sino CxF/X, un cambio hecho con la idea de asimilar su nomenclatura a otros estándares de las artes gráficas como PDF/X. Su aparición fue un cambio de planteamientos y posibilidades importante, especialmente en lo referente a la descripción colorimétrica de la impresión de colores o tintas directas sobre distintos sustratos.
Aunque esta cuarta versión (CxF/X) tiene cuatro variantes, la idea es que el usuario normal sólo use sólo las variantes 1 y 4 para intercambiar datos de color (las versiones 2 y la 3 quedan reservadas para usos especializados):
CxF/X-1
Es básicamente el nivel anterior (CxF3). Admite la incorporación de datos de medición, pero no exige su presencia (ISO 17972-1).
CxF/X-2
Define la sintaxis y parámetros para las cartas de color de escáneres y cámaras (ISO 17972-2).
CxF/X-3
Define la sintaxis y parámetros para parches para calibración (ISO 17972-3).
Cxf/X-4
Define la sintaxis y parámetros para la caracterización de datos de colores directos (ISO 17972-4). A diferencia de CxF/X-1, esta variante exige la inclusión de datos espectrales de medición. Tiene tres subvariantes:
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CxF/X-4b: Es la subvariante más sencilla. Al medir una tinta o color, sólo es necesario medir un parche al 100%.

Básicamente, esto es lo que se hacía hasta ahora para comunicar datos de color de una tinta directa (lo que además se hacía indicando simplemente los valores Lab).
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CxF/X-4a: Esta subvariante intermedia añade novedades.

Es necesario incorporar los datos de medición espectral de al menos tres parches (aunque se recomiendan once) de 0% a 100% impresos sobre el sustrato (papel).
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CxF/X-4: Es la subvariante más compleja y detallada.

Hay que medir los datos espectrales de dos tiras de porcentajes de al menos tres parches de 0 a 100% (se recomiendan once): Una sobre el sustrato y otra sobreimpresa con tinta negra. Esta última medición proporciona una información muy precisa sobre la opacidad de la tinta medida (que suele ser un color directo).
De momento, el uso de CxFX/X se limita a sectores especializados de medición del color y a segmentos comerciales como los colores de marca (brand colors) y embalajes (packaging) a través de herramientas de marcas como Esko, Oris, Pantone y algunas otras.
Las herramientas de creación usuales en el diseño gráfico (Adobe o Quark XPress) aún no aplican CxF de forma evidente para el usuario (o en absoluto), lo que puede ocurrir en un futuro de forma directa o a través de plugins de terceros (es de esperar que el uso de CxF sea cada vez más amplio).