Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Inglés:Exposure time, Shutter speed • Francés:Temps de pose • Italiano:Tempo di esposizione • Alemán:Verschlusszeit • Portugués:Velocidade do obturador • Catalán:Temps d'exposició, Velocitat d'obturació
El tiempo que se debe exponer a la luz un material fotosensible para conseguir una imagen con la exposición correcta, ni demasiado clara ni demasiado oscura. Cuanta mayor sea la sensibilidad de un material o mayor sea la intensidad de la luz, menos tiempo de exposición se necesita. Se mide tradicionalmente en milésimas de segundo: 1/1.000s.
Los tiempos de exposición breves permiten fotografiar con nitidez sujetos que se mueven rápidamente. Por el contrario, tiempos de exposición largos permiten fotografiar en situaciones de baja iluminación no permiten fotografiar con nitidez objetos en movimiento salvo que se quieran mostrar imágenes borrosas.
En fotografía también se denomina "velocidad de exposición" o "velocidad de obturación".
Libro de referencia sobre algún tema u organización que se publica una vez al año y que contiene información relevante sobre ese tema u organización en ese año: Datos, hechos, personas, etc.
Así pueden existir publicaciones como El Anuario del Caballo Jerezano, El anuario del Instituto Mediavilla, Anuario hortofrutícula, etc.
Máquinas de escribir: Algunas máquinas de escribir eléctricas tenían cabezas de impresión. Dependiendo de su forma, éstas eran de bola o de margarita. En todos los casos, para cambiar el tipo de letra había que cambiar el cabezal.
Impresoras matriciales: Estas impresoras, antes muy en uso, tienen un cabezal formado por una pequeña matriz de diminutas barras de metal (llamadas con el anglicismo pin) que impactan una cinta de tinta similar a las máquinas de escribir tradicionales contra el papel situado detrás. La precisión del aparato depende de la cantidad de bastoncillos que componen su cabezal, variando entre matrices que tenían 7, 9, 18 o 24 pines.
Para imprimir, el cabezal se desplaza horizontalmente, línea a línea y luego verticalmente, dibujando punto a punto las partes correspondientes de los caracteres que componen una línea; es decir: Cada carácter necesita varias pasadas horizontales.
Impresoras de inyección de tinta: Aunque hay diversos tipos de cabezales de inyección de tinta, los principales son los tres que se ven en la imagen a continuación. En todos ellos, el papel debe hallarse muy cerca y es el cabezal el que se desplaza en líneas horizontales sobre el papel. Una vez completado el recorrido, el papel avanza una línea. Cuando el proceso se ha completado, el papel sale expulsado o, si es un rollo, queda disponible para el corte.
Los tres tipos principales de cabezales de inyección de tinta.
En todos ellos, la tinta fluye hacia una diminuta cámara, dispuesta para su expulsión sobre el papel y una pieza se encarga de la expulsión al recibir algún tipo de pulso:
Piezoeléctrico: Un impulso eléctrico deforma un material piezoeléctrico aumentando la presión en la cámara y haciendo que se expulse una gota de tinta.
De válvula electromagnética: En este caso, la presión en la cámara aumenta porque una descarga eléctrica empuja un electroimán.
Térmico: En este tercer tipo, una pieza transmite calor a la tinta, que sale en forma de burbujas.
Prueba de impresión o grabado que sirve como base legal (es decir: Como contrato de facto) entre un cliente y un impresor o grabador para juzgar si el trabajo final se ajusta o no a la calidad acordada entre ambos. Para que haya esa validez se presupone que:
Ambos acordaron algún tipo de prueba de color con una tolerancia de error predeterminada con respecto al resultado final.
El cliente dio su aprobación a la prueba (usualmente firmando y poniendo algo del tipo "visto bueno"), lo que permite al impresor proceder a la impresión y acabado del producto.
Obviamente, criterios más estrictos suelen representar costes más elevados, aunque —comparando entre empresas— lo que representan es la diferencia entre trabajos mejores y más profesionales y otros más limitados.
En algunos casos y países, la prueba contractual final incluye de forma explícita especificaciones como el número de copias, las tintas o acabados especiales, el nombre del cliente y el método de entrega o recogida. Al firmarla y devolverla el cliente no sólo acepta la calidad sino también todos los otros detalles.
Por lo dicho, las pruebas de este tipo actuales incluyen normalmente toda la información sobre cómo se han realizado, tiras de control, los parámetros esperados y obtenidos (es decir, el margen de error) y los estándares y aparatos utilizados. La tolerancia de error es un punto clave de este tipo de pruebas y debe poderse medir (en el caso del color usualmente con valores límite ΔE y tiras de control del color apropiadas), ya que no alcanzarla debería ser la diferencia entre un trabajo válido y otro que no lo es… y que podría tener que repetirse, normalmente en la etapa previa a la impresión emitiendo una segunda prueba con las correcciones, aunque no sean raros los casos en los que las pruebas y la impresión se distancian demasiado.
También se denomina "prueba de contrato".
En grabado artístico, la aceptación de la prueba se suele indicar con las iniciales "BAT" (Bon à tirer).