Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Algo definido con valores numéricos usando algún modelo o sistema matemático (como por ejemplo, la numeración binaria).
Pese a la creencia popular, la codificación digital de la información no es necesariamente mejor o peor que la analógica. la calidad de ambas depende de la precisión del método seguido para la captura, codificación y mantenimiento de los datos.
Los métodos digitales suelen permitir descomponer los datos en piezas reducidas y aisladas muy fáciles de transmitir, guardar y reconstruir. Pero si los diseñadores de un procedimiento o formato de almacenamiento no fueron muy cuidadosos, la pérdida de una parte de los datos puede causar la perdida del conjunto total por lo que se denomina "corrupción" de datos.
Bien aplicada, la codificación digital de la información (no necesariamente binaria) tiene la ventaja frente a la analógica de que es más difícil que se degrade en comparación con los métodos analógicos. Esto se debe a que permite incluir sistemas y métodos de redundancia, verificación y autocomprobación (checksum por ejemplo).
Por el contrario, uno de los principales problemas que tiene la codificación digital es la cuantización que aparece cuando la complejidad del método elegido no hace justicia a la complejidad de los datos que se almacenan. Los métodos digitales, como los analógicos, no conservan aquellos datos cuya inclusión no se haya contemplado.
Además, una de las ventajas de los sistemas digitales de almacenamiento de la información es que permite muchos métodos de su encriptación o cifrado.
Las pólizas de caracteres eran especialmente muy útiles antes de la autoedición ya que eran la manera más rápida de ver de un golpe todas las posibilidades que ofrecía una fuente y de las formas de sus componentes.
Hoy día siguen siendo útiles para ver si una fuente ofrecen todos los caracteres que se necesitan. Hay programas que las componen sobre la marcha y los programas de diseño suelen tener alguna forma de consultarlas (en Adobe InDesign o Illustrator por ejemplo, la paleta "Glifos"). Lo cierto es que con las fuentes OpenType algunas fuentes pueden tener unas pólizas realmente grandes, por lo cual su utilidad es cuestionable.
Lo más usual es que para hacerse una idea de una fuente basta con un pequeño texto de muestra sin sentido alguno (como "Hamburgerfontsviz 12369", por ejemplo) o con una parrafada como "Lorem ipsum".
Una prensa de hoja plana con cuatro cuerpos de impresión.
Por definición, un cuerpo de impresión debe contener una forma impresora capaz de aplicar un fluido de forma parcial sobre el sustrato, sea barniz, tinta o similar. Por eso, las partes subsiguientes que pudiera haber (plegadoras, por ejemplo) no se consideran cuerpos.
En una tabla, cada una de las posiciones reservadas para un dato (una celda sólo puede contener un valor). La posición de una celda en una tabla indica el significado del dato, mientras que el contenido de la celda contiene su valor, que normalmente es una cifra en una escala de medida (cantidad, temperatura, distancia, etc.).
Las celdas se organizan en filas o columnas, que son series de celdas que contienen el mismo tipo de datos, descritos con la misma escala de medida. En estas series es costumbre que la primera celda no contenga un valor de dato sino la descripción del tipo de datos. Esas celdas descriptivas se llaman "encabezados".
Nada impide que el contenido de las celdas sea no numérico (apellidos, por ejemplo), pero la condición de que deben de ser el mismo tipo de datos es esencial para mantener las series y el significado de las tablas.
El concepto de celda se aplica también en hojas de cálculo.