Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
En óptica, una aberración es un error del sistema óptico que causa una degradación constante y reproducible (no esporádica ni aleatoria) en la transmisión de la imagen.
Una lente u objetivo aberrante reproduce la imagen de forma imperfecta. Las aberraciones se deben, la mayoría de las veces, a defectos en la forma o estructura de las lentes. Al ser defectos concretos, las aberraciones pueden ser medidas y, a veces, corregidas (al menos en parte).
En la edición de libros, pequeño texto que se coloca en la última página de una obra con algunos datos técnicos relacionados con su producción: Quién lo imprimió, donde y cuando. Suele ir sólo en esa página y parece ser una práctica que va cayendo en desuso. Un ejemplo de colofón podría ser:
"Impreso en el mes de agosto de 2004 en los talleres de Heraclio Calleja. Polígono de las Tablas, Madrid 2006. España."
Inglés:Angle of refraction, Refraction angle • Francés:Angle de réfraction • Italiano:Angolo di rifrazione • Alemán:Brechungswinkel • Portugués:Ângulo de refração • Catalán:Angle de refracció
En óptica, cuando un rayo de luz cambia de medio, el ángulo formado entre su línea de desplazamiento y la perpendicular del plano entre ambos medios.
El ángulo de refracción suele ser distinto al ángulo de incidencia. Por eso muchas veces la luz parece desviarse al entrar en un medio distinto.
Si el nuevo medio es más denso, el ángulo de refracción es siempre menor que el de incidencia. por el contrario, si el medio nuevo es menos denso, el ángulo de refracción es mayor que el de incidencia. Esta diferencia se puede calcular conociendo los índices de refracción de ambos medios.
Cada una de las unidades conceptuales mínimas de la escritura de un idioma en un sistema de escritura dado; más allá de las cuales, los escrito no se puede descomponer en unidades gráficas menores que se puedan utilizar de forma independiente.
Caracteres son las letras, cifras, signos de puntuación e ideogramas —en aquellos sistemas de escritura que sean ideográficos—. No son caracteres los signos diacríticos, ya que no se utilizan de modo independiente, sino siempre necesitan otro carácter para complementarlo.
Caracteres de distintos sistemas de escritura.
Los caracteres son unidades conceptuales —de hecho en lingüística se denominan "grafemas"— porque en la mayoría de los sistemas de escritura no tienen una única forma de realizarse, sino que cada uno de ellos pueden y suelen tener versiones —en lingüística, "alógrafos"—. Tres de las principales son:
1. Su posición en la frase o la palabra.
Variantes mayúsculas y minúsculas de distintos caracteres.
Las cuatro variantes posicionales del caracter para el fonema yim en árabe.
2. El sentido que se quiera dar a las palabras o significados que transportan.
Variantes de la letra a en redonda y en cursiva.
En las tipografías del alfabeto latino, la a minúscula tiene una versión cursiva o manuscrita y otra propia de las formas regulares o negritas —no cursivas—.
3. Razones estilísticas sin mayor significado.
Variantes de distintos caracteres en grafía latina.
En las tipografías latinas, la letra g minúscula tiene varias formas de realizarse. Algunas grafías llevan gracias, florituras o serifas y ello no cambia en absoluto su significado pero sí su aspecto.
La representación de algo real o imaginario basándose en la luz y su efecto sobre la visión humana. Por extensión, se entiende que una imagen puede ser también la representación que el cerebro humano se forma por otros medios que no sean la luz y su efecto sobre la visión. Así, el ruido de cristales rotos puede formar en nuestro cerebro lo que es una imagen sonora.
En ese sentido, la imagen no es el hecho real, sino la representación que del hecho se hace el cerebro usando la visión (u otros sentidos complementarios). Si nuestros receptores reciben los estímulos necesarios, se puede formar una visión de algo que no sea un hecho real (es decir, que no existe). Eso es lo que, por ejemplo, permite la existencia de la fotografía, el cine o la televisión.