Una composición tipográfica bien realizada tiene varios objetivos, ya que permite comunicar a varios niveles:
El primero y principal es comunicar el sentido directo del texto, facilitando su lectura y comprensión (legibilidad).
Si el texto es complejo, otro objetivo es estructurar los textos para que el lector perciba lo mejor posible la jerarquía y orden de sus componentes (maquetación o diagramación).
En algunos casos, se busca evoca una atmósfera y, llegado el caso, proporciona un mensaje secundario indirecto.
Aunque todo es composición, no es lo mismo componer el cuerpo de texto de una novela clásica de 300 páginas que los titulares de una revista dominical o un reportaje en esta publicación.
Sabiendo qué tipo de texto se tiene, a quién va dirigido y de qué espacio se dispone para él, es una práctica usual preparar una composición con texto falso, que se reemplaza en el momento adecuado cuando se dispone del texto definitivo.
En otro sentido, composición es el nombre que se da a la disposición de elementos en una imagen (fotografía, dibujo, pintura, etc.) y también tiene unos principios básicos.
En tipografía, la versión estrechada de una familia tipográfica. En una fuente condensada, el tipógrafo altera las proporciones de las partes de cada tipo de forma armoniosa e intencionada. Por eso no es lo mismo una versión condensada que simplemente estrechar la letra deformándola horizontalmente. Lo segundo es lo más cercano que hay a un pecado en tipografía.
Una fuente en sus variantes condensadas.
Las fuentes condensadas se suelen dividir en condensadas, extracondensadas y ultracondensadas conforme a su grado de estrechamiento. Son pocas las familias que admiten todas esas variantes. La Helvética, por ejemplo es una de ellas.
Hay tipografías que sólo tienen una variante muy condensada, por lo que se considera que esa es la variante regular o normal de la fuente.
Inglés:To count text • Italiano:Contare il testo • Portugués:Contar texto
La operación de saber cuánto mide un texto concreto para poder asignarle el espacio adecuado o saber si encaja, con una composicióntipográfica determinada, en un espacio asignado.
Ésta es una operación esencial en diseño gráfico y producción editorial o periodismo, ya que si sabemos lo que ocupa un texto en un diseño determinado podremos calcular las necesidades en paginación y consiguientes costes. Nadie quiere decirle a un autor de firma famosa, que a su columna inmortal le sobra la mitad porque no se le comunicó a tiempo cuánto texto le cabía en el espacio reservado, por ejemplo.
Ese cálculo se puede basar en varias unidades. La más sencilla es la matriz; un concepto que incluyen todos los caracteres posibles: Letras, espacios en blanco, cifras o signo ortográfico; por ejemplo: Podemos decir que un texto tiene 1.800 matrices y ésa es una medida inequívoca.
Para facilitar los cálculos a los autores de los textos (que no son diseñadores ni tipógrafos), la convención entre profesionales usa grupos mayores. En composición tradicional se solía calcular, por ejemplo, en líneas (cada una de 60 matrices) o folios (cada uno de 30 líneas de 60 matrices; o sea, unas 1.800 matrices).
Usando texto falso, un diseñador o responsable de producción pueden saber cuánto texto real cabrá en un diseño y paginación concretos. Así, dos ejemplos:
Un redactor jefe puede asignar una paginación de unas doce páginas a una entrevista porque sabe que va a recibir un texto de un tamaño concreto y cuánto ocupan los textos de media con esa composición.
Un diseñador puede ver que una novela requerirá una serie de pliegos para imprimirse en la edición de bolsillo de una editorial determinada.
Afortunadamente, la mayoría de los programas que usan los autores actuales (como Microsoft Word) proporcionan estos valores de forma sencilla.
Un error desgraciadamente muy usual es encargar o comunicar tamaños de textos en palabras. Esa práctica (que es adecuada para pagar creaciones o traducciones) es errónea en cálculo de medidas tipográficas (¿cuánto mide una palabra genérica? ¿Es un diálogo? ¿Qué ocurre con los signos que no forman parte de una palabra? …) y puede causar problemas de desajustes de última hora. El consejo es evitarlo (o desarrollar una estrategia de diseño flexible para afrontarlo).
Inglés:Text wrap, Run around, Run-around • Francés:Habillage, Habillage de texte • Italiano:Contorno, Contorno di testo
Un texto contorneando o recorriendo una figura.
En composición tipográfica, la modificación del ancho de las líneas del texto para dejar sitio a otro objeto. Un contorneo se puede hacer para dejar sitio a un segundo elemento de texto —un sumario o destacado, un pie de foto, etc.—, o a una imagen o gráfico de algún tipo.
Dos ejemplos de recorridos mal hechos y descompensados.
Hacer un contorneo descompensado es una composición tipográfica pobre, similar a dejar aguas en un texto.
También se denomina "recorrido" y, "arracada" (aunque esto es menos usual).
En tipografía, el espacio vacío dentro de un carácter. Puede ser abierta (inglés: aperture) o cerrada (inglés: counter). También se llama "contrapunzón".
La diferencia de grosor en los rasgos internos de los caracteres de una fuentetipográfica. A mayor diferencia en grosor entre unos y otros, mayor contraste.
La Bodoni es, por ejemplo, una fuente con mucho contraste, mientras que la Rockwell lo tiene muy bajo.
En tipografía, símboloimpreso con forma de cuadrado con el mismo ancho y alto que el cuerpo al que se refiere: Un cuadratín del 12 es un cuadratín de 12 puntos de lado.
Por extensión, se llama también cuadratín al espacio blanco que mide lo mismo que un cuadratín. Esa son las definiciones clásicas y permiten la existencia de espacios en blanco no flexibles conocidos como "medio cuadratín" y "cuarto de cuadratín", que se usaban como medida para separar elementos tipográficos de forma irrompible.
Por influencia del inglés también se puede denominar "espacio eme", aunque, en buena ley, este término se refiere sólo al espacio en blanco del tamaño de un cuadratín.
El cuerpo de un carácter o glifo incluye la zona imprimible (el ojo, las zonas del carácter que imprimen) y las zonas reservadas encima y debajo de éste.
Un cuerpo tipográfico de plomo.
Cuando los tipos se hacían en metal (o madera), el cuerpo expresaba la altura y anchura del frontal de la pieza sobre el que se situaba un carácter individual (que era la zona que, una vez entintada, impactaba contra el papel). Como cada pieza debía alinearse con las otras para formar una línea de caracteres, estos frontales debían tener la misma medida de altura (aunque no necesariamente de anchura), pero eso no obligaba al tipógrafo diseñador a ocupar toda la altura, por lo que a igual cuerpo distintas fuentes pueden tener visualmente menos tamaño una vez impresas.
En tipografía digital, el espacio rectangular reservado a cada carácter sustituye a ese frontal físico y expresa el mismo concepto de cuerpo, por lo que esa posibilidad de que fuentes de igual cuerpo tengan menor o mayor tamaño se mantiene (siempre que quepan dentro del mismo "cuerpo" o espacio reservado).
De este modo, la ocupación que hace cada carácter de esa zona reservada (el ojo de un carácter) queda a criterio del diseñador de la tipografía, por lo que una fuente de un cuerpo puede ser visualmente más grande que otra del mismo cuerpo.