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En tipografía, rasgo alargado y descendente que cuelga de algunos caracteres. Lo tienen la j, la k y la y minúsculas, y la Q, la R y la K mayúsculas.
Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Gustavo Sánchez Muñoz (Gusgsm), 2026

En tipografía, rasgo alargado y descendente que cuelga de algunos caracteres. Lo tienen la j, la k y la y minúsculas, y la Q, la R y la K mayúsculas.
Fenómeno por el que los puntos de una trama se perciben y reproducen como mayores de lo que se pretendía, lo que causa un oscurecimiento de lo reproducido.
Se puede controlar y se puede reducir, pero no se puede evitar, ya que es algo inherente a la reproducción con tramas. Por eso se debe tener en cuenta a la hora de preparar los materiales para su reproducción. La ganancia de punto es más intensa en los tonos medios y en las sombras (que pueden cegarse).
Las ganancias de punto varían según sea el sistema de impresión, el soporte y las tintas usadas, la forma de preparar las planchas, la humedad ambiente… En una misma máquina es distinta para cada color de cuatricromía y es especialmente intensa en los tonos medios.
Hay quienes distinguen entre ganancia de punto óptica y ganancia de punto mecánica. En cualquier caso, ambas van juntas y su efecto final es conjunto.
En algunos procesos de impresión (como la impresión offset de periódicos en papel prensa o la impresión de cartonajes con flexografía) la ganancia de punto puede llegar a ser de cerca del 30%. Esto quiere decir que las tramas del 50% de negro resultan al final ser del 80%.
Un fenómeno afín (por no decir que es una variante de ganancia de punto mecánica) es el "empastamiento" de los textos y filetes cuando son demasiado finos (y no se ha tenido en cuenta que las tintas siempre "rebosan" un poco y que el registro de planchas no es 100% perfecto).
Una ganancia de punto descontrolada y excesiva es un claro síntoma de un trabajo de mala calidad.
El ángulo formado entre el plano de los ojos de un observador y el plano formado por lo observado. Si la posición del observador es pefectamente perpendicular (90º) con respecto al plano de lo observado, el ángulo de observación es cero, ya que realmente el ángulo de observación se mide con respecto a la línea que sale perpendicularmende del plano de los ojos del observador, que se llama "línea de observación" o "línea de mira".
Al tratarse de planos bidimensionales, los ángulos de observación son realmente dos: Uno por cada eje; por ejemplo: un observador puede estar perfectamente alineado horizontalmente —es decir, no estar desviado hacia la izquierda o la derecha—, pero formar un ángulo de 45º verticalmente —es decir, estar situado algo por encima de lo observado.
El concepto de "ángulo de observación" suele relacionarse con el "ángulo de iluminación".
Acabado que en imprenta se da a los impresos para protegerlos y armarlos, cubriendolos de una capa transparente. La capa protectora es una película plástica que se aplica sobre la superficie, a la que se pega —usualmente por aplicación de calor—. Este tipo de laminado protege mucho más que un barniz, sea del tipo que sea.
En buena ley, cuando se habla de laminado se suele estar haciendo referencia al plastificado y no al barnizado, que son técnicas distintas. De hecho, la aplicación de ambas técnicas a un mismo trabajo no es contradictoria; en tapas de libros y memorias de empresa, por ejemplo, las máscaras de barniz brillante se suelen aplicar sobre glasofonados mate.
Los plastificados pueden ser de diversos materiales plásticos —como el polipropileno—, distintos acabados —mate, satinado o brillante— y texturas —rugosa, simulando tejidos, etc.—. Se suelen aplicar sobre papeles o cartulinas no porosas ni rugosas, ya que estos acabados suelen producir defectos en forma de pequeñas burbujas y, además, su uso no tiene sentido al ir en contra de la finalidad última del laminado. No se pueden aplicar sobre papeles de poco gramaje —menor a 100 g/m2 aproximadamente—.
También se llama plastificado, peliculado o glasofonado —en el fondo, denominaciones distintas para una misma técnica—. Sin embargo, hay personas y empresas que hacen distinciones, por lo que siempre conviene concretar las especificaciones en los trabajos en los que se use.
En diseño gráfico, la colocación del contenido usando como eje horizontal el lado más largo del papel. Es decir: distribución apaisada.

Por contraposición, lo contrario (con el lado más corto como cabecera, la colocación mas usual en publicaciones) se llama a vecés "a la francesa".
Por extensión, al hablar de una doble página, la colocación del contenido de una página para que se vea perpendicularmente (o sea, girando la publicación con respecto a su lectura normal), incluso en una doble página.
La lectura correcta de páginas a la italiana es con la cabeza a la izquierda (página par) y el pie en la derecha (página impar), no al revés. Así, el lector gira la página en el sentido contrario a las agujas del reloj, hacia la izquierda.