Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Una demostración práctica del efecto Helmholtz–Kohlrausch.
Este fenómeno, descubierto por los científicos alemanes von Helmholtz y Kohlrausch a finales del siglo XIX, indica que existe una relación entre la saturación y la luminancia percibida (brillo).
Sistema de impresión en el que la plancha es lisa, no tiene relieve de ningún tipo; por ejemplo: La litografía offset. En estos sistemas, las zonas que imprimen y las que no se distinguen por sus cualidades químicas o eléctricas.
Inglés:Inkjet printer • Francés:Imprimante à jet d'encre • Italiano:Stampante a getto d'inchiostro • Alemán:Tintenstrahldrucker • Portugués:Impressora de jato de tinta • Catalán:Impressora d'injecció de tinta
Aparato que imprime expulsando diminutas gotas de tinta desde un cabezal sobre el papel situado muy cerca. Cada tipo o color de tinta debe de disponer de un cabezal separado.
Una impresora de inyección de tinta de pequeño tamaño.
Las impresoras de inyección (también llamadas "de chorro de tinta") son aparatos de volumen de impresión no muy grande que imprimen sobre papel en hojas o rollos.
Una impresora de inyección de tinta de gran formato y calidad.
Una de sus principales ventajas es que pueden tener una gran calidad de impresión y un rango de color (gamut) muy elevado comparado con otros dispositivos similares en volumen de impresión, como las impresoras láser, que a su favor tienen un menor coste por copia.
Por eso, las impresoras de inyección de tinta de gama alta se usan para realizar pruebas de color, incluidas las llamadas pruebas contractuales o para hacer reproducciones artísticas o fotográficas de gran calidad.
En varios idiomas, incluido el español, se usa a veces el neologismo giclée para denominar las impresiones de inyección de tinta de alta calidad, destinadas a la reproducción de obras de arte con técnicas y materiales muy exigentes.
La parte de la memoria visual humana destinada a recordar los estímulos de color o, dicho de otro modo, nuestra capacidad de recordar las sensaciones de color para reconocerlas cuando volvemos a percibirlas.
Los colores concretos no se recuerdan como se percibieron sino de forma más simplificada (estas imágenes es un ejemplo metafórico, no una descripción realista)
La memoria del color del ser humano es más bien pobre. De hecho, parece que siempre existe una alteración entre el color real cuando se percibe y la sensación de color que se recuerda como percibida; es decir: No recordamos los colores tal y como los vemos.
Obviamente, los fenómenos de la percepción afectan directamente a la forma en la que recordamos lo que percibimos. Tampoco hay que confundir nuestra capacidad de recordar colores concretos con la de distinguir entre colores distintos de forma simultánea —que es bastante buena— o de forma discontinua; es decir, en momentos o espacios distinto, no a la vez y bajo la misma iluminación —que es bastante peor—.
Los estudios indican que parece haber alteraciones sistemáticas y constantes en la luminosidad e intensidad del color percibido (es decir, el brillo), pero que esto se produce mucho menos en el recuerdo del tono.
Algunos teóricos han propuesto que la memoria tiende a exagerar los valores recordados, llevando a recordar colores más vivos y brillantes —¿evitando así valores medios quizás más difíciles de recordar?—. Además, parece que, como en otras cosas, tendemos a reducir los recuerdos de color en torno a un conjunto de modelos prototípicos, asociables a formas y objetos concretos (por ejemplo: Como sabemos que las fresas son rojas, si algo parece una fresa, tenderemos a recordarlo como rojo).
La memoria del color parece realizarse por zonas de colores, en torno a la decena, que nos sirven para centrar nuestros recuerdos cromáticos, por lo que tendemos hacia ellos al intentar recordar.
Es obvio que la precisión de nuestros recuerdos de color no desempeñó un papel importante en nuestra supervivencia como especie y que, una vez más, ha sido mucho más útil para la supervivencia la reducción del mundo real a un conjunto no evidente de modelos que el cerebro consigue manejar.
Tendemos a asociar el color con su expresión verbal. Los colores que no tienen una expresión clara en nuestro idioma, tienden a reajustarse a los más fácilmente descriptibles. Si un color está asociado con una forma natural, es fácil que el recuerdo se traslade al que tiene usualmente la forma asociada. El recuerdo de un color difícilmente encajable con estos estereotipos decae más fácilmente que aquellos que sí se adaptan. El recuerdo tiende a los colores modelo más cercanos. Ese es especialmente el caso en sensaciones de color que no agradan al observador.
No hay que confundir la memoria del color con el papel que desempeña el color en la memorización de objetos, formas y personas. Esa es otra función: la del color en la memorización.
El Pájaro de fuego, de Iván Bilibin, saturado y desaturado.
Quitar saturación a un color o a los colores de una imagen. En pintura (mezcla sustractiva), para no cambiar el tono de color se suele hacer añadiendo pintura con pigmento blanco o negro. En una mezcla aditiva (hecha con luz), se suele hacer igualando más los valores de los primarios que componen cada elemento, ya sea reduciéndolos (más oscuro) o aumentándolos (más claro).