Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Inglés:Shutter speed, Exposure time • Francés:Temps de pose, Durée d'exposition • Italiano:Tempo di esposizione, Velocità di otturazione, Tempo di scatto • Catalán:Velocitat d'obturació, Temps d'exposició
En fotografía, tiempo que dura la exposición del sensor o el material fotosensible a la luz para la toma de una imagen. Se suele medir en décimas, centésimas o milésimas de segundo. Valores como "500" o "1000" en el control de exposición de una cámara indican 1/500 o 1/1.000 de segundo.
El dial de control de la velocidad de exposición en una cámara reflex.
El cálculo de la exposición necesaria es una combinación de la velocidad de exposición con el valor de apertura de diafragma.
Herramienta de grabado artístico formada por una barra semicurvada de metal con un extremo de metal duro con sección en forma de "V" o similar y otro con un mango amplio y corto de madera donde se sitúa la palma de la mano.
Un buril de grabado artístico.
Se usa para realizar hendiduras y surcos en las planchas de grabado artístico en relieve.
Regla de proporcionalidad que establece la proporción de los lados de un rectángulo haciendo que el lado más largo sea la suma del lado más largo y el mas corto.
Esa regla establece que el aumento o disminución de cualquier otro rectángulo se establezca manteniendo esa proporción hacia arriba o hacia abajo: El lado corto del siguiente rectángulo hacia arriba medirá lo que medía el largo del anterior, mientras que el nuevo lado largo será la suma de los lados corto y largo del rectángulo anterior.
Así, por ejemplo, como un cuadrado tiene lados 1×1, el siguiente cuadrado en la proporción deberá tener 1×2, mientras que el siguiente tendrá 2×5, el siguiente rectángulo deberá tener la proporción 5×8 y así hasta el infinito.
Esta proporción subyace en muchos elementos de la naturaleza y tradicionalmente se le han atribuido propiedades divinas o místicas.
En diseño, su ventaja viene de que permite crear módulos proporcionales de forma muy sencilla y sin necesidad de cálculos, ya que se puede hacer con un simple cordel para crear un cuadrado básico que vaya aumentando al trazar un cuarto de círculo desde la esquina de cada lado más largo para obtener un nuevo lado más largo.
La relación entre ambos lados se establece a través de un número irracional llamado Phi (φ), que (muy redondeado) es 1,6180. Esa cifra se considera el número áureo.
A esta proporción también se la llama "sección áurea", o "Número áureo".
En artes gráficas, forma de medir la diferencia existente entre dos colores concretos (un valor delta, con la letra griega Δ, se usa en matemáticas para indicar una desviación o una diferencia de una medida).
En realidad, lo que se está haciendo es indicar la distancia entre puntos en un espacio tridimensional (un espacio de color Lab) como la diferencia entre el valor que se debería obtener y el obtenido.
La medida ΔE (léase "delta E" o, más apropiadamente, "error delta" —puesto que eso es lo que finalmente representa—) se usa para especificar la diferencia mínima entre dos colores que el ojo humano medio es capaz de distinguir. En esa medida, uno de los colores es el color que se pretende conseguir y otra el color que se ha conseguido reproducir.
De ese modo, el valor ΔE se utiliza para saber cuánta desviación hay en un sistema de tratamiento del color en el que la fidelidad de su reproducción es esencial.
Se elige una tolerancia máxima (diferencia que se permite entre el color original y el reproducido) y a partir de ahí, el exceso se considera error. Cuanto menor sea el valor ΔE tolerado, más difícil será alcanzar el objetivo pero más fiel será la reproducción.
La tabla de valores deltaE entre el color pretendido y el obtenido en un monitor. A mayor valor, peor fidelidad en la reproducción.
La medición para saber cuánto es un valor ΔE se hace con un espectrofotómetro y con diversos métodos de cálculo. No hay una única fórmula, las principales son las definidas por la CIE: CIELAB 1976, CIE 94 y CIEDE 2000. La primera es la más sencilla y la última la más compleja pero precisa.
Los valores de ΔE delta considerados admisibles son usualmente muy bajos: Entre 2 y 3,5 son valores ya perceptibles como colores distintos por el ojo no adiestrado.
Es importante recordar que el ojo percibe las diferencias de color mejor (antes, con un número más bajo) en unos tonos que en otros. Ese es el caso de los tonos de piel o rojizos y amarillentos, por ejemplo.
Cualquier hecho que, comparado con su entorno espacial o temporal, pueda recibir un significado por parte de un ser inteligente.
Sin la presencia de alguna forma de inteligencia la información es el mundo físico sin más, aunque para un ser vivo pueda ser un estímulo. Es decir: Que el sol aparezca por el horizonte es un mero hecho físico que para una planta es un estímulo pero que para un ser humano es información.
Todo hecho o suceso es susceptible de ser información. En ese sentido, cualquier hecho físico y el universo mismo pueden entenderse como información en potencia, a la espera de que una inteligencia la reciba. Además existe información no factual en forma de conceptos e ideas creados por la inteligencia (justicia, bondad, arte, etc. por ejemplo).
La unidad básica de información es un dato, que suelen presentarse en masa de forma simultánea. Una manera de describir la inteligencia sería decir que es la capacidad de recibir esta marea de estímulos y construir un modelo no físico de la realidad ( y por tanto muy reducido) y operar con él de forma analítica y creativa.
Los datos no son necesariamente concretos y discretos (separados). Muchas veces forman redes difusas. Eso vuelve a demostrar que la información es un producto de la inteligencia y no al revés. Incluso podemos afirmar que, a mayor capacidad de estructurar e interrelacionar la información, mayor es una inteligencia (cuya forma superior, que sepamos al menos, es la autoconciencia).
Si los datos recibidos no aportan nada nuevo y no ayudan en el análisis de la situación, se suelen considerar poco informativos; es decir: que parecen información pero no lo son o lo son de muy baja calidad.
Por extensión, se considera que lo no conocido hasta un momento es "más información" que algo que ya se conocía. Eso hace que en el lenguaje normal se considere "información" sólo aquello que no se sabía hasta ese momento.
La información se puede almacenar y su recopilación tiene un carácter supra aditivo. Es decir: Que la acumulación de un conjunto de datos proporciona más información que la simple suma de los datos individuales, ya que su relación suele ser significativa. Esto es particularmente cierto si tratamos grandes conjuntos de datos.