Impreso
Cualquier producto que se ha producido mediante impresión.
Esta página agrupa todos los términos de Glosario gráfico relacionados con la impresión.
Persona encargada del proceso de impresión.
Aparato dedicado a la impresión de poco volumen (por comparación con la imprenta).
También es el femenino de "impresor".
Impresora que funciona creando imágenes sobre papel fijando un polvo muy fino (tóner) ionizando sus partículas mediante un rayo láser. Puede ser de blanco y negro o de color —usualmente sólo CMYK—.
Sus principal características positivas son un coste por página impresa bastante reducido, gran velocidad de impresión y muy buen nivel de detalle. Las negativas son poca constancia de color en todas las zonas de la página, gamut reducido y mal control de color en tonos suaves, neutros y pasteles —todas estas características se consideran en comparación con otros tipos de impresora como las de chorro de tinta—.
En artes gráficas impresas, pegatina que se adhiere a un documento que debe ser examinado en condiciones de luz normalizada y que cambia de color si ésta no cumple las condiciones.
En condiciones de luz normalizada D50 (5.000 K), la pegatina debe mostrar un único tono. Si la luz no cumple esas condiciones, la pegatina se ve con bandas oscuras y claras alternas de de ese tono. El funcionamiento de este comprobante de color se basa en el metamerismo del iluminante, por el que dos muestras de color se ven iguales bajo una luz y distintas bajo otra. En la actualidad existen dos variantes. La de PIA/GATF —de tonos magentas— y la de UGRA —de tono verdosos—.
El uso de estas pegatinas, cuyo coste es bastante bajo, sin embargo, no asegura la ausencia de otros problemas ni garantiza la calidad de la luz en uso. Simplemente avisa de la existencia o no de una luz razonablemente normalizada.
La firma Pantone fabrica también dos tipos de estas etiquetas: Una para iluminaciones de tipo D50 y otra de tipo D65.
Estándar de metadatos desarrollado en su forma más primitiva a finales de los años noventa usando formato XML por Adobe y algunas empresas de impresión para comunicar las especificaciones de los trabajos destinados a imprenta y sus necesidades a lo largo de todo el proceso productivo. La idea es que el uso de estos metadatos por los distintos aparatos capaces de reconocerlos y escribirlos permita al máximo la automatización del proceso.
Sus siglas corresponden al inglés Job Definition Format (Formato de Definición de Trabajo).
Así, por ejemplo, un archivo JDF acompaña a un trabajo compuesto por uno o más documentos PDF e informa de qué tipo de papel tiene, si se debe encuadernar y cómo, del número de pliegos y aspectos similares.
Su primera forma, muy limitada, se llamaba PJTF (Portable Job Definition Ticket: Formulario Portátil de Definición de Trabajo). En la actualidad, está en proceso de sustitución por un estándar más avanzado llamado XJDF (Exchange Job Definition Format: Formato de Definición de Intercambio de Trabajo), también basado en XML.
Desde comienzos del siglo XXI, CIP4 (antes CIP3) es la organización encargada de desarrollar estos estándares.
Juntar distintos trabajos (de un mismo cliente o de varios distintos) en una misma pasada de filmadora, de imprenta, etc… para ahorrar costes y aprovechar materiales y tiempo de máquinas. En español no parece tener un nombre especial más allá de "juntar trabajos", "aprovechar película" o expresiones similares.
Es una práctica muy usual, que bien realizada, puede proporcionar costes muy ventajosos a un cliente económicamente débil y ayudar a la empresa de artes gráficas a reducir costes y tiempos de entrega. La desventaja es que el trabajo irá optimizado para el cliente que más pague o que el impresor tenga en mayor consideración (por el motivo que sea), por lo que el "acompañante" puede en algún caso ver cierta pérdida de calidad.
Formato de libro de pequeño tamaño, realizado en papel de calidad mediana o baja y encuadernado en rústica (tapa blanda). Es un tipo de edición ideado para el consumo masivo, el uso rápido en cualquier lugar —se puede llevar en el bolsillo— y un coste bajo para el editor y el lector.
No existe un tamaño único para los libros de bolsillo, pero el formato más usual anda entre los 11 × 17 cm. y los 15 × 21 cm.; por ejemplo, los libros de la editorial Penguin tradicionales tienen 12,9 × 19,7 cm.
Aunque hubo precedentes, los libros de bolsillo nacieron verdaderamente en los años treinta del siglo XX y fueron uno de los grandes saltos industriales en la democratización de la cultura. El margen de beneficio que dejan al editor es menor que el de su correspondiente versión en tapa dura, pero permiten acceder a segmentos de clientes que, de otro modo, no comprarían ninguna de las versiones. Además, son una opción comercialmente menos arriesgada en el caso de autores y obras cuyo éxito está aún por comprobar.
El número de puntos de semitono que hay en una unidad de medida lineal, usualmente pulgadas o centímetros. Así, hablamos de lineaturas de 150 líneas por pulgada (150 lpi —del inglés lines per inch— o 150 lpp) y 60 líneas por centímetro (60 lpc), por ejemplo.
En imprenta, al imprimir con tramas de semitonos ordenadas (es decir: tramas no estocásticas), hablar de lineatura es la forma (la mejor, de hecho) de medir la resolución de la impresión. A mayor lineatura, más puntos de semitono por unidad; 150 lpp indica una impresión con mayor resolución que 60 lpp.
El primer parámetro del que depende la lineatura es la resolución de la filmadora o grabadora de planchas en puntos de impresión (que no son puntos de semitono). Este valor de resolución se relaciona directamente con el número de niveles de tono por cada plancha: A mayor número de niveles de tono que queremos alcanzar, menos resolución podra tener la lineatura.
la explicación es que cada punto de semitono necesita reservar un número de puntos de impresión para poder variar su tamaño.
Por ejemplo: Tenemos una filmadora con 2.400 puntos de impresión por pulgada. Si queremos tener 256 niveles teóricos de variación de tono por cada punto de semitono, tenemos que reservar celdas de 16 puntos de impresión por cada punto de semitono (el resultado serán menos niveles por las limitaciones en las formas de punto, pero ese es otro asunto).
Eso quiere decir que, dividiendo 2.400 puntos por 16, el resultado es 150, que es la lineatura que podemos reproducir con ese aparato en esas condiciones.
Las tecnologías digitales modernas aplican el concepto de supercelda al construir los puntos de semitono para superar estas limitaciones en lo posible.
Pero, además, la lineatura no es un valor que se pueda escoger sin pagar un precio. No todos los soportes (papel) y tipos de impresión admiten lineaturas altas. Fenómenos como una ganancia de punto elevada, el control de calidad, etc. limitan las lineaturas disponibles.
Sin embargo, una lineatura baja no es necesariamente mala. Muchas veces impresiones poco nítidas y faltas de contraste, sucias, se deben al uso de lineaturas demasiado altas. Con otras más bajas, el impreso hubiera quedado más limpio y contrastado.
En tramas estocásticas el concepto de lineatura no es aplicable en este sentido (no existe forma del punto) pero la relación entre tamaño de celda reservado, niveles de tono posibles y resolución del dispositivo se mantiene.
La lineatura se puede medir con aparatos de precisión o, de forma aproximada, con una especie de regla llamada lineómetro. La medida de la lineatura en centímetros es más usual en Europa.