
En un libro, cada una de las dos partes externas de la sobrecubierta que se pliegan sobre si mismas para que esa sobrecubierta se sujete a las tapas (que pueden ser duras o blandas) y ésta quede protegida.
Otro tipo de solapas, usual en libros de tapa blanda, se realiza simplemente extendiendo las tapas y añadiéndoles un plegado hacia dentro en cada lado (inglés French flaps).
La parte de las solapas que queda al descubierto al abrir el interior se usa para incluir información sobre el libro, la colección a la que pudiera pertenecer, el autor, o similares. En este sentido, las solapas cumplen una función adicional o sustitutoria a la promocional de la contraportada en los libros de tapa blanda.
De altura, las solapas suelen tener la misma que la cubierta a la que acompañan (sea como parte de la sobrecubierta o como parte misma de una tapa blanda). De anchura, aunque no hay un estándar, lo usual es que midan alrededor de un tercio o dos quintos del ancho de la cubierta: lo suficiente; es decir: para incluir información atractiva y sujetar la sobrecubierta.
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